Aprendiendo a doblar

El monociclo dormia durante la semana en Core, y los fines de semana en casa. Con Pancho nos ibamos al medio día a buscar la comida andando en monociclo, y practicabamos en la espera. Y los fines de semana practiba en la plaza o en CUBA. Pero lo cierto es que la única manera de llegar a cualquier destino era a travez de líneas rectas (digamos zigzags involuntarios), y cada vez que había que esquivar algún obtáculo (piedra, pozo o persona), era un problema.
Empecé aprendiendo a doblar hacia la izquierda. Doblar hacia la derecha me parecía imposible. Trataba de entender porque podía doblar hacia un lado y no al otro, pero no entendía la razón. Lo cierto es que con el paso del tiempo pude empezar a doblar hacia la derecha con movimientos raros de los brazos (como si estuviera aleteando y remando a la vez). Ojo que todavía sigo remando mientras doblo 🙂

Mis primeros 5 metros

El viernes 21 de abril, cuando compré el monociclo, me lo lleve a casa para practicar el fin de semana en la terraza del edificio. Lo que hacía era subirme con ayuda de una chimenea, y me lanzaba contra la pared que estaba en frente. Creo que avanzaba 40 centimetros y me caia. Intentaba, intentaba, y aveces lograba avanzar 1 metro. Eso era un logro extraordinario. Durante la semana, practiqué poco y nada, y el siguiente fin de semana continué con mi práctica sin mucho avance. El martes 2 de mayo decidí llevar el monociclo al trabajo, así practicaba en el trabajo. Muchos compañeros del trabajo se prendieron y empezamos varios a practicar dentro de la oficina. Andabamos apoyados de la pared y nos caimos enseguida. Al cabo de unos días el que mayores progresos había hecho era Pancho. Y fué él el primero en andar algunos metros dentro de la oficina, luego seguimos Bruce y yo. El día en cuestión fué el glorioso miércoles 16 de mayo. Fué algo mágico… de repente la cabeza me hizo click y ya no me caía (en los primeros metros). Recuerdo que ese día me había empecinado en bajar el “centro de gravedad” para tener más control, y parece que funcionó.
Los días siguientes era peligroso trabajar en la oficina ya que nosotros, los monociclistas-sin-control, andabamos por los pasillos llevandonos todo por delante. Y fué así, que nos prohibieron andar en la oficina, y nos fuimos a andar al garage…

Mi primer monociclo

Creo que mis ganas de tener un monociclo habrán empezado en el año 2001, cuando en Core estaba la fiebre de los malabares. Todos teníamos pelotitas, algunos más de 10 (yo, por ejemplo), aunque no sabíamos hacer con más de 3. Eso no importaba. Ariel Aizenberg era el Dios de los malabares, de hecho él fue el culpable de esa fiebre malabaril dentro de la empresa. Fué en ese entonces que le pregunté a Ariel acerca del monociclo, y me dijo que en el Bazar de Magia vendian. No recuerdo bien porque no compré ninguno en esa época, aunque creo que era porque estaban bastante caros. Igual tenía con que entretenerme: había comprado clavas.
Y fué recién en Semana Santa del 2006, en Chapadmalal, cuando volvieron mis ganas por el monociclo, luego de haber hecho durante 14 días seguidos clavas y más clavas.
Entonces, cuando volví a Buenos Aires empecé a buscar en internet un lugar donde vendiesen monociclos, pero lo más cerca que había encontrado, era en Lanus, donde un artesano vendía el monociclo de su hijo porque no lo usaba. Tenía pensado irme para Lanus si no encontraba nada más cerca, y el viernes 21 de abril, Pancho (un compañero de trabajo) me dijo que en k8malabares vendían monociclos. Fué muy gracioso, ya que k8malabares estaba a 8 cuadras del trabajo, y estaban a punto de cerrar, así que los llamé por telefono, les pedi que me esperar unos minutos y fuí corriendo a comprarlo.