Paseo matinal

Vacaciones. Día 1.
Mientras Mary dormía decidí ir a probar la nueva altura del mono. Salí del punto “0”. Al pasar por el punto “1” me cruzé con unos 5 o 6 jardineros a los que les pareció gracioso verme en el monociclo. No recuerdo bien que me dijeron, pero fue divertido. La altura del mono se sintió bien, pero para hacer distancias largas prefiero que esté un poco más alto. Llegué hasta el punto “2”, cerca del Hotel San Rafael, y pegué la vuelta. Nuevamente, al pasar por el punto “1” los jardineros volvieron a decirme cosas mientras se mataban de risa. Son divertidos esos momentos.
En total habré monocicleado más o menos 5 kilometros.

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Hacete una willie

Monociclear, de por sí, ya es divertido, y a esta diversión se le suma lo que la gente me dice. Por ejemplo, me dicen seguido cosas del estilo: “che, ¿no te alcanzó para la otra mitad?”, “¿La pagaste un cuotas a la bici?”, “¿Te robaron la otra parte?”. Otros, cada tanto me idolatran diciendome: “ídolo”, “capo”, “cuando sea grande quiero se como vos”, “grande maestro”, “Ehhhhh, groso”, etc. Hoy me dijeron una frase muy original y divertida:
“Che, ¡hacete una willie!” 😉